País que me dió calor durante al menos ocho días.
Visitas como Katowice:
Ciudad necesitada de color, pinturas callejeras adornan fachadas grises por el carbón, puestos de bollería irresistible, plaza con enormes edificios que te hacen sentir más chiquito aún de lo que eres, bar con encanto a charlas, humo, video-forum, cerveza...Gente dispuesta a ayudar y con ganas de conocer lo que ocurre en tu mente.
Como Wroclaw:
Pronunciación imposible, al menos para una que escribe, inmensas calles en las que desgastar suelas de zapatos, hostel baratísimo en el que te sentías renacer de tus cenizas estudiantiles, plaza al estilo europeo con sus casas recién pintadas, religión, puente con candados para hacer eterno lo marcado por fecha de caducidad ( aunque nos pese o no), edificios grises, calles descuidadas, gente pidiendo, parques en medio de la nada, fútbol de eurocopa, comida vegetariana, y gnomos, muchísimos gnomos nos seguían para recordarnos donde estabamos y como cuidaban sin que nadie se diera cuenta la ciudad.
Como Krakow:
La ventana de un vagón de tren me presento a esta preciosa ciudad, comida típica: torta de papa hecha con mucho aceite y dumplins de papas (una especie de raviolis). El Río Wisla nos esperaba con luz, con gente, con orillas verdes, con reflejos de colores y nosotros la acompañamos con una cerveza. Paseos, museos, vodka con ginger, con limón, a palo seco...Bares de música gótica para mover el esqueleto, historia de una realidad horrible, viajes hacia las minas de sal, impactantes, saladamente condimentadas por un buen cuidado de ellas.
Auschwitz, lugar en el que te oprimes por dentro, asco y verguenza por lo que puede llegar a hacer el ser humano, simplemente el cerebro no puede llegar a imaginar lo que realmente ocurrio alli, sino no podría escribir nada en absoluto.
Como Zakopane:
Aire limpio.............Montañas, paseos, sonrisas, lecturas bajo techo de madera, conversaciones en inglés con personas que solo te encuentras viajando, lugar al que seguramente vuelva a ir o al menos eso espero.
Polonia es un país vivo, con ganas de renacer de sus cenizas. Creo que la humildad de sus paseos es lo que perdurara más en mi, las personas y sus sonrisas, las mujeres bellas que alberga, y sobre todo la envidia que da ver los nombres de aquellas personas que perecieron de una manera tan atroz, puedes verlas por doquier, y los lugares en los que fueron ejecutadas forman parte de la historia del país, mucho de lo que toca aprender a España.
jueves, 14 de junio de 2012
miércoles, 9 de mayo de 2012
LONDRES
Lo primero que abre los ojos en el día a día son las varillas de mi paraguas, ya ondulado por el viento y por el uso. El cielo plomizo, los ladrillos caravista, los arbustos de las casas de dos plantas, los espacios cuadrados de los árboles, los gatos escondidos en las ventanas, las paredes de patios salvajes, el silencio, restos de agua agolpada bajo alguna baldosa movida, la suciedad de mis botas de agua, llovizna que no cesa, chubasqueros de colores oscuros, todos vamos hacia adelante, nos escondemos bajo el paraguas bajo las capuchas y yo ando, llevo chaqueta de pana con chapa que me recuerda un poco lo que ha pasado en mi pasado reciente, teatro; teatro que esta en pausa, todo se mueve entre bambalinas, yo algunas veces perpleja por como suceden las cosas, indignada por determinadas situaciones, querida por un partner que confía en lo que saldra en escena algún día...Miro con mi cuerpo y con mi mente, como si no perteneciera a lo que sucede delante y alrededor de mi, la mayoría de las veces estoy cansada y las otras me dejo llevar por la marea plomiza.
Londres, ciudad de mi imaginario con niebla y lluvia, se desvanece en realidad y cotidianidad, me descubro y vivo donde estoy, en ciudad inglesa, palacio de cristal sobre colina espigada.
La vista me marea y me hace quedarme quieta.
Londres, ciudad de mi imaginario con niebla y lluvia, se desvanece en realidad y cotidianidad, me descubro y vivo donde estoy, en ciudad inglesa, palacio de cristal sobre colina espigada.
La vista me marea y me hace quedarme quieta.
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